martes, 29 de octubre de 2019

LA ESCUELA Y LAS TICS

La escuela se ha construido como una institución mediadora entre la cultura “oficial” y una comunidad, articulando saberes institucionalizados y prácticas legitimadas. De esta manera, ha transmitido conocimientos, habilidades y técnicas a través de distintos métodos y utilizando diferentes tecnologías.








En este sentido, las escuelas siempre han coexistido con las tecnologías; utilizadas como artefactos, simbólicas, y organizativas:


Artefactos: tiza, pizarrón, libro, etc.
Tecnologías simbólicas: lenguaje, representaciones icónicas, etc.
Tecnologías organizativas: gestión, planificación del aprendizaje, etc.



Estos modos son utilizados para mediar la comunicación con los alumnos atravesando la cotidianidad. Sin embargo, las tecnologías de la comunicación no solo son pensadas como mediadoras sino como configuraciones de habilidades cognitivas que ayudan a organizar el conocimiento.

LA TECNOLOGÍA Y EL HOMBRE


Las tecnologías suelen ser entendidas como "herramientas" diseñadas por el hombre para lograr distintos fines.

A lo largo del tiempo el conocimiento estuvo vinculado a la información, a la incorporación de contenidos relevantes, incluso, ya en el siglo xx, se relacionó al saber-hacer a través del desarrollo de ciertas habilidades prácticas que posibiliten una tarea laboral y profesional exitosa.
En casi todos los casos, el modo de conocer y en especial los medios usados para "transmitir" el conocimiento deseado ocupan un lugar secundario: la voz del maestro y el texto escrito fueron los soportes naturales y más transparentes del saber.
El entorno, es decir, lo que nos rodea fue moldeado a través de artefactos técnicos que hemos ido humanizando a lo largo de los siglos. En este siglo, el proceso mencionado se ha acelerado notablemente, las llamadas "tecnologías de la luz" hicieron notar un proceso que llevó siglos: nuestra dependencia a las tecnologías.
Este cruce del ser humano con la tecnología esta tan naturalizado que parece constitutiva. Estamos por entrar en una continuidad simbólica entre el hombre y la tecnología.


"El hombre se encuentra en un umbral que le permite irrumpir más allá de las discontinuidades entre él y las maquinas, debemos ser conscientes de que las herramientas y máquinas son algo inseparable de la evolución de la naturaleza humana" (B, Mazlish. 1995. Pág 237)